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ORGANIZACIÓN CULTURAL

La cultura en la época colonial

Educación

La instrucción pública de la época colonial se caracterizó por la escasa participación de la autoridad civil, dejando la responsabilidad de la misma a cargo de las iniciativas privadas y de las órdenes religiosas. La instrucción primaria se manifestó con la presencia de maestros particulares en suelo catamarqueño como los maestros Diego de Molina Ibarrueta que en 1688 enseñaba en San Isidro y Bernardo Arias que instruía a niños en la ciudad de Catamarca en 1733.

Fueron las escuelas conventuales las que se encargaron de la instrucción primaria como complemento de su obra apostólica.

La escuela primaria de los padres jesuitas, abierta en 1744, fue el primer intento por establecer una escuela primaria permanente; dictó clases de primeras letras y gramática; destacan como maestros el hermano Carlos Soler y el padre Tomas de Figueroa.

La escuela franciscana de varones, creada a mediados del siglo XVIII, designa a un maestro de novicios que impartía instrucción primaria y latinidad a los aspirantes a la carrera eclesiástica en 1745; se destacaron como maestros los frayles Tomas Gomez y Juan José Barrera. Se enseñaba lectura, escritura, rudimentos de aritmetica, catecismo, gramática castellana y latina, traducción de clásicos latinos y elementos de geografía. Además de la enseñanza primaria esta escuela  impartía estudios humanísticos: Gramática, Retorica y Filosofía y de nivel superior como teología y oratoria sagrada.

La escuela franciscana, de gran prestigio en la época independiente, cumplió su labor docente sorteando grandes obstáculos como la escasez de recursos y la pobreza de la población.

La escuela de las Hermanas Carmelitas nació en 1776 cuando el internado para niñas huérfanas impartía instrucción primaria y educación cristiana. Por iniciativa de las señoritas Villagrán, del Obispo de Tucumán Monseñor San Alberto, de donaciones de particulares y religiosos se logró que el rey expidiera la real cédula de 1788 que autorizaba a fundar un colegio que sería escuela, asilo y pensionado de niñas. Este se inauguró el 15 de octubre de 1809 con el nombre de Casa de Educandas, iniciando así su trascendente obra docente.

A pesar de los pedidos y las gestiones de funcionarios y religiosos no se creó en la época colonial una escuela secundaria en Catamarca. Los alumnos  que deseaban perfeccionar sus estudios en las carreras eclesiástica y liberal debían realizarlos en la Universidad de Córdoba.

Bibliotecas

El interés por difundir el hábito de la lectura dio lugar al funcionamiento de bibliotecas particulares y conventuales constituidas con libros traídos desde el extranjero. Las principales bibliotecas que existieron en Catamarca fueron las de Manuel Esteves Cordero en Alpatauca (1695), la de los padres franciscanos que ya funcionaba en 1745, la del  presbítero Bartolomé de Castro en Belén(1741) y la de los padres mercedarios y jesuitas en la capital.

Arte

Aparecen expresiones artísticas como la pintura, escultura, arquitectura y música. El arte popular ingenuo y rudimentario recibió gran influencia peruana y se concentró en Cordoba.

Pintura y escultura

Los hermanos jujeños Lázaro y Blas Gómez de Ledesma realizaron numerosas “hechuras” (pinturas) e imágenes para las iglesias y capillas de toda la región y otras vecinas; decoraron el segundo santuario de Nuestra Señora del Valle en 1670. Los trabajos de dorado los hacía Miguel Grandes de Yodar. En la pintura destaca un lienzo pintado al oleo que aparece en 1692 en la Iglesia de la Concepción del Alto, dos cuadros en la Iglesia de Fiambalá de procedencia cuzqueña, otros cuadros se conservan en el Instituto Franciscano Esquiú y en el museo del Seminario local. Las obras de estatuaria e imaginería talladas en madera son creaciones de artistas locales para particulares e iglesias.

Arquitectura

Se manifiesta una arquitectura  popular sencilla en iglesias y capillas; las principales construcciones de la época son las iglesias de Anillaco en Tinogasta ( 1712), Fiambalá (1720), Hualfín en Belén ( 1770), la del Señor de los Milagros en Fray Mamerto Esquiú (1793) el Oratorio de los Acuña (1740) en Valle Viejo.

Música

Se manifestó en los oficios religiosos, novenarios y misas solemnes, acompañados por cánticos e instrumentos como arpa y guitarra; ya existieron algunas orquestas. El instrumento musical más usado en la colonia fue la guitarra. Las Hermanas Carmelitas poseían un clavicordio a comienzos del siglo XIX; se estrenó en 1789 un órgano construido en Catamarca y su organista se llamó Juan Ventura Lescano.

 

 
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