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Incaico

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ACONQUIJA

Pucará de Aconquija

Fortaleza indígena de la época Incaica ubicada al sur del campo del Pucará en la sierra de Aconquija, departamennto de Andalgalá, provincia de Catamarca, República Argentina, sobre el meridiano de 60º de longitud oeste y 27º 43' de latitud sur; conocida como el “Pucará de Aconquija o Andalgalá" o "Pucará de Ambato”.

Es una ruina arqueológica localizada en un punto estratégico en la cumbre aplanada del cerro del Pucará que domina la extensa llanura alta llamada Campo del Pucará, erigida en la época de la dominación Incaica y por su envergadura es una de las más importantes de la región noroeste. Su construcción responde al patrón arquitectónico Incaico y fue realizada por etnias indígenas que emplearon técnicas diferentes pero respetaron la unidad del proyecto original.

La construcción arqueológica, orientada de norte a sur, ocupa una extensión de 54 hectáreas a unos 300 metros de altura, con una longitud aproximada de 3000 metros y un ancho máximo de 1000 metros.

El complejo arqueológico está compuesto por dos grupos de construcciones. Al sur, la parte principal integrada por dos conjuntos de recintos ubicados al oriente y occidente rodeada de murallas que encierran edificios con varias dependencias. Al norte, un solo conjunto de recintos de menor proporción que el anterior,  constituye un excelente mirador del valle, con dos líneas de murallas, una vertiente de agua y un camino que lo vincula con el camino del Inca. En el centro del sitio se encuentra una plaza o espacio abierto que conecta a los sectores norte y sur, formado por murallas bajas y recintos adosados a ellas y una plataforma ceremonial.

Los edificios del interior de la fortaleza están construidos con lajas canteadas pegadas en forma horizontal con mortero arcilloso; constituyen recintos comunes con patios, kallancas (galpones), collcas (depósitos) y nichos, existen también recintos unitarios aislados.

Lo más relevante del antigal son las murallas de piedra que la circundan y dan forma a una fortaleza que fue utilizada por los aborígenes sedentarios y productores de la región para defenderse de las permanentes invasiones de los indios del Chaco. Los muros están construidos de piedras canteadas y lajas encastradas en forma horizontal y vertical, con diferentes técnicas de construcción y poseen una altura aproximada de tres a cuatro metros.

Además del uso militar que se hizo de la construcción, los investigadores suponen que pudo tener otras finalidades por la disposición de las edificaciones y el hallazgo de algunos restos de cerámica y de culto ceremonial. Los indicios encontrados permiten suponer que el sitio fue habitado poco tiempo e incluso que no llegó a ser ocupado en forma permanente por grupos familiares y que cumplió funciones de tipo astronómico, ritual y ceremonial.

Las primeras noticias sobre la existencia del pucará datan de la segunda mitad del siglo XIX cuándo la región fue recorrida por científicos Europeos. Francisco P. Moreno hizo un croquis de las ruinas arqueológicas en 1876; las primeras publicaciones fueron las de Gunardo Lange en 1893 y Carlos Bruch en 1913. Alberto Rex González y Víctor Nuñez  Regueyro sostienen la necesidad de preservar el sitio en la publicación denominada “Apuntes preliminares sobre la arqueología del Campo de Pucará" en 1960; el deterioro que evidencia el yacimiento arqueológico se pone al descubierto en la publicación “Las ruinas del Pucará” que realiza en 1970 el profesor E. Wurschnidt.

En la actualidad, el equipo de arqueólogos de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Catamarca dirigido por el Doctor Néstor Kriscautky realiza trabajos de investigación y rescate del pucará.

Las tareas de preservación del sitio fueron escasas; en la década de 1970 la Dirección de Cultura de la Provincia y el arqueólogo Alberto Rex González lograron obtener materiales para el cercado perimetral del pucará pero razones de índole política hicieron fracasar este proyecto. En la década de 1980 la Secretaría de Turismo de la provincia de Catamarca impulsó la idea de crear en el Pucará de Aconquija el primer Parque Nacional Arqueológico de la República Argentina pero la iniciativa fracasó. En 1998 la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos declaró al Pucará de Aconquija “Monumento Histórico Nacional”; la provincia de Catamarca recibió en donación los terrenos donde se encuentra ubicado el sitio y la Direcciòn de Antropología realizó algunos estudios en la región.

Hoy el pucará es objeto de la explotación con fines turísticos por la Municipalidad de Andalgalá y del gobierno Provincial y es visitado ocasionalmente por contingentes de estudiantes. No existe un plan estable de investigación científica y de manejo y preservación del Pucará y zonas aledañas.

 

 

FUENTES CONSULTADAS:

• BAZÁN, Raúl Armando. Historia de Catamarca. Ed. Plus Ultra. Buenos Aires. 1996.
• VÁZQUEZ DE FERNÁNDEZ, Silvia. La Humanidad, desde sus orígenes hasta fines del milenio. Buenos Aires. Ed. Kapeluz, 1998.
• KRISCAUTZKY, Néstor. Arqueología de Catamarca: Desde su poblamiento hasta la conquista española”. Ed. Universidad Nacional de Catamarca, Secretaría de Ciencia y Tecnología. 1999.
• BERBERIAN, Julio. Historia Prehispánica de Catamarca. Ed. Brujas. 2004

 

 
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