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Incaico

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EL SHINCAL

Los restos arqueológicos del poblamiento Incaico "El Shincal", están ubicados en el departamento Belén, localidad de Londres. Pertenece al recorrido conocido como el Camino del Inca o El Qhapaq Ñan, fue una compleja red de caminos que comunicaba, a lo largo de miles de Kilómetros a Cuzco con los actuales territorios de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Su descubrimiento se le atribuye a Adán Quiroga, que percibió entre un bosque de Shinqui (aŕbol típico de la región) las ruinas que  pertenecían al Imperio Incaico.

En su recorrido, el Imperio Incaico, dispuso numerosos sitios, conocidos como tamberías o tampus, dejando su influencia en el lenguaje, la organización social, política y religiosa.

Las construcciones son de piedras superpuestas, pegadas con barro. Los sitios ceremoniales se distinguía por su altura y piedras cortadas que servían para asentar.

Concebido con una planificación previa que reproducía el centro del Cuzco, aunque en menor escala, el centro cívico del poblado se extiende por unas 12 hectáreas. Entre sus estructuras de piedra se observa una gran plaza de armas (aukaipata en quechua) y presidiendo el conjunto, dentro de la misma el trono (ushno). Este es una especie de escenario principal donde, entre otras actividades, el gobernador local impartía justicia, se celebraban ceremonias religiosas y se juraba obediencia al Inca o a la autoridad que lo representaba. Corresponde a una plataforma sobreelevada de 16 metros de lado y 2 metros de altura, delimitada de muros dobles de piedra con relleno interior de barro. Cuenta con un acceso en uno de sus lados, formado por una escalinata de piedra de nueves peldaños. Las excavaciones realizadas en su interior pusieron en evidencia que debajo de los niveles con sedimentos y materiales arqueológicos asociados, se encontraba un piso empedrado constituido por abundante cantidad de guijarros.

Alrededor de esta plaza fueron construidos cinco grandes edificios o galpones (Kallankas). Son de planta rectangular, más de 20 metros de lado mayor, con muros rústicos de piedra que se elevan a más de 1,80 m. de altura y los hastíales hasta los 3,50 m. Poseen varias puertas o ventanas de perfil trapezoidal y hornacinas en su interior. Estos últimos son elementos definitorios de la arquitectura Inca. La techura fue a dos aguas como lo determinan los hastíales en forma de mojinete. El registro arqueológico obtenido en las excavaciones realizadas en su interior, permite inferir que en estas regiones habrían cumplido la función de “albergues de trabajadores de turno o soldados, en esencia afectados a explotaciones mineras y a la protección de esas exploraciones”.

Al sudeste de la gran plaza y separado de la misma, se encuentra un conjunto arquitectónico compuesto por veinte recintos habitacionales de planta rectangular, distribuidos en dos sectores. Uno de ellos, el mayor, está rodeado de una muralla de piedra, detalle propio de la arquitectura Inca. Y denominado en la arquitectura arqueológica como “recinto perimetral compuesto”. Originalmente se interpretó que podría corresponder a un “sinchihuasi” (en quechua casa del guerrero), una especie de cuartel destinado a las guarniciones de soldados al servicio del Inca, para garantizar sus comunicaciones y explotaciones económicas, bastante común en otras regiones del Incanato. No obstante las excavaciones realizadas y los materiales reunidos, pusieron de manifiesto que en realidad se trataba de lugares ocupados por los encargados de la construcción y mantenimiento de los edificios. Con una particularidad, que los objetos cerámicos encontrados correspondían preferentemente a estilos propios de grupos indígenas de otras regiones, como la de los Valle Yocavil, del norte de Hualfin y aún de la región chilena de Copiapó. Esta circunstancia estaría comprobando que se trataba probablemente de mitanes, costumbre Inca muy arraigada, que consistía en provocar el traslado masivo de gente, de una región a otra del imperio, ya sea con propósitos defensivos o para acrecentar las rentas estatales directas, los grupos afectados eran liberados de sus obligaciones tributarias hacia sus señores naturales e instalados en tierras reales destinadas a engrosar directamente las rentas del Estado y/o nobleza.

El centro administrativo el Shincal estaba abastecido de agua a través de un acueducto de piedra que partía desde el río Quimivil y se dividía en dos ramales dentro del conjunto. En sectores marginales se encuentran numerosas collcas (lugares de almacenamiento), y en el sector meridional se destacan dos colinas aterrazadas sobre las cuales se observan construcciones de piedra, elaboradas con técnicas Incas. Otro lugar importante se levanta sobre una colina al oeste de la plaza, con edificios en la porción superior y escalinata de acceso.

Tanto el Shincal como otros centros administrativos o tributarios dispuestos en la región, representaban enclaves fundamentales para el almacenamiento de los recursos y para el flujo de energía y servicios, en suma, son los sitios donde vivieron las autoridades incaicas.


 

 

FUENTES CONSULTADAS

• BAZÁN, Raúl Armando. Historia de Catamarca. Ed. Plus Ultra. Buenos Aires. 1996.
• VÁZQUEZ DE FERNÁNDEZ, Silvia. La Humanidad, desde sus orígenes hasta fines del milenio. Buenos Aires. Ed. Kapeluz, 1998.
• KRISCAUTZKY, Néstor. Arqueología de Catamarca: Desde su poblamiento hasta la conquista española”. Ed. Universidad Nacional de Catamarca, Secretaría de Ciencia y Tecnología. 1999.
• BERBERIAN, Julio. Historia Prehispánica de Catamarca. Ed. Brujas. 2004

 

 
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